Testimonios

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Soy Daniela N.

Cuando decidí escribirle a SoyNutriMujer fue en plena pandemia. Pasar tanto tiempo encerrada por la cuarentena, hizo que me replanteara muchas cosas en torno a mi alimentación. Había subido de peso y solo pensaba en cómo modificar mi cuerpo para que estuviera como antes. Era consciente de tener un trastorno alimenticio, sin embargo, la forma en que lo había abordado anteriormente, desde una perspectiva de salud “tradicional”, donde el foco estaba puesto en una supuesta “adicción” a la comida, ya no me hacía sentido. Pensé que ya lo había intentado todo, me sentía desorientada y desconectada, una vez más experimentaba esa sensación de insatisfacción corporal. Desde lo más profundo de mí, solo tenía la convicción de no querer someterme a ninguna dieta más en la vida. Si todas las dietas que hice por más de 20 años funcionaran realmente, ¿Por qué volvía a sentir que mi cuerpo no era lo suficientemente perfecto?

Dentro de mi convicción de no volver a someterme a ninguna dieta más, comencé a buscar nutricionistas con experiencia en trastornos alimenticios en las redes sociales. Dentro de los primeros perfiles que encontré, estaba el de María José. Pasé varios días leyendo sus publicaciones de Instagram. Lo que leía se acercaba mucho a lo que estaba viviendo y cada día que pasaba me hacía más sentido conocerla. No estábamos en la misma ciudad, pero una ventaja de la pandemia es que nos podíamos conocer de manera virtual. Al ver sus fotos y publicaciones, algo me hizo sentir la confianza de contactarla, y así fue como nos conocimos en una primera reunión de zoom. Lo que más recuerdo de esa sesión, fue que no me preguntó cuánto pesaba. Nunca había conocido a una nutricionista a la que tu índice de masa corporal no le importara para nada. Creo que fue una de las cosas que más me gustó de ella, además de su cercanía y buena onda. Su foco no estaba en perder peso, sino en lograr sentirte cómoda con tu cuerpo.

Si ya sientes las ganas de conectar con la Coté, hazlo. No te arrepentirás. Da miedo, sí. El miedo siempre estará ahí, pero se irá volviendo cada vez más pequeño e imperceptible. Es un salto al vacío, sin embargo, solo debes entregarte y confiar. Nada malo puede salir de esto. Es un proceso largo e intenso, pero vale totalmente la pena iniciarlo. Ella será una gran compañera en este camino. Es difícil y hermoso deconstruirse, requiere de un montón de paciencia y amor.

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"Vivir a dieta no es vivir"

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Soy Fernanda B.

Hola :D, soy Fernanda Bajas, tengo 32 años, soy profesora de ciencias y vocalista de Halekin (banda  nacional de metal sinfónico). Los kilos extra siempre habían sido un tema para mí, pues vengo de una familia donde a todos nos gusta comer harto y tenemos alta tendencia a engordar, además de 

tener enfermedades metabólicas que suelen estar acompañadas de aumento de peso como la 

resistencia a la insulina y el síndrome de ovario poliquístico. Aunque no lo demostrara, pasé años con mucha inseguridad respecto a mi cuerpo, sobre todo cuando se trataba de mi banda, por ser la única mujer y además la cara visible. Me pasé años de dieta en dieta y logré múltiples veces bajar 

mucho y hasta mantenerme, pero siempre en algún punto algo ocurría que la ansiedad me la ganaba y terminaba rebotando, siempre más y más, hasta que llegado cierto punto entendí que, de seguir así, iba a empeorar cada vez más.  

Cuando ya no hallaba qué hacer, me recomendaron revisar el Instagram de María José y empecé a seguirla a ella y a otras expertas del área de la alimentación intuitiva. Algo en este enfoque me  estaba haciendo sentido y ya era hora de probar algo diferente. Empecé a tomar sesiones con ella  y luego también me uní a uno de sus cursos grupales. Esta visión de la alimentación modificó completamente mi forma de entender todo lo que tiene que ver con la comida y la salud. Volví a disfrutar de todo lo que como, desde una fruta hasta una pizza, libre de culpas y llena de satisfacción, escuchando las señales de mi cuerpo y sus necesidades, sin caer en excesos y sin restringirme. Dejé de lado el foco del peso y los kilos y me empecé a enfocar en mi salud,  haciéndome exámenes y tratamientos que tenía pendientes hace años, y retomé la actividad física por el verdadero bienestar y placer que me provoca y no pensando en que me hará ver mejor, 

porque la verdad es que no necesito verme mejor...

No recuerdo haberme sentido así de bien en mucho tiempo, ni haberme considerado tan valiosa en tantos aspectos. Gran parte de ello se lo agradezco a la Coté que me apoyó en mis crisis y en aquellos momentos en que dudé del proceso y me abrió los ojos ante esta realidad social frente a  la cual estamos tan ajenos.  

No voy a negar que ha sido un proceso difícil y que a ratos las ideas del peso y la culpa regresan, 

pero cada vez un poco menos. Tengo claro, que es el inicio del camino y que probablemente este 

sea un viaje de deconstrucción que me acompañe toda la vida, pero es tanto lo que he ganado, 

que no volvería atrás por nada del mundo. De verdad creo que camino me va a ayudar a estar en 

contacto conmigo cada vez más y cuidarme en cada paso que dé, con todo el amor propio que 

tanto me merezco <3  

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Soy Asunción L.

Si bien de chica no tenía problemas con mi peso, sí tenía problemas con mi aspecto físico. Pienso que eso facilitó que más adelante en mi vida, desde los 20 años, pasara por distintas dietas y sufriera fluctuaciones importantes de mi peso y cuerpo.

Encontré un día el movimiento de HAES y, a pesar de que le encontraba sentido, no lograba internalizarlo en mi propio funcionamiento. Intenté tener buenas asesorías con "coaches" de alimentación, alimentaciones basadas en plantas, otras que cortaran progresivamente el azúcar, y hasta la alimentación consciente. A pesar de que me parecían buenas ideas, ninguna tenía esta perspectiva, por lo que todo cambio a "menú de alimentación" o generación de hábito se hacía cuesta arriba, sin lograr adoptar ninguna de manera permanente. Lo único en que terminó todo fue en autodeterminarme como "comedora emocional" compulsiva, además de diagnosticarme "falta de control de impulsos", ausencia de "tolerancia a la frustración" y la famosa "falta de fuerza de voluntad".

Debo admitir que también miraba de manera desconfiada la noción "intuitiva" de la alimentación, y más todavía, yo misma sentía que carecía de las habilidades mínimas del autocontrol frente a la comida. Llegué a la Jose por recomendación de otra colega que estaba muy involucrada en el abordaje psicoterapéutico de los trastornos de la conducta alimentaria desde el paradigma HAES, y debo reconocer que fue un gran acierto.

A medida que tenía las sesiones con la Jose, logré descubrir que estaba más cerca de lo que pensaba respecto de mi capacidad de alimentarme. De hecho, me di cuenta que no era una adicta a los dulces, que fue uno de los momentos que más marcaron mi proceso. Al poder seguir junto con ella la manera de conectarme con lo que quería y lo que no, me sorprendí un día con un cajón de muchas cosas dulces, que siempre se acababan en atracones, acumulados por más de un mes. Logré revisar también dentro de mi historia familiar muchos patrones poco sanos, no sólo respecto de la alimentación (familiares con trastornos de la conducta bastante invisibilizados) sino respecto del respeto al cuerpo del otro. 

 

Un tercer momento que fue fundamental fue cuando me tuve que hacer exámenes y descubrí que tenía resistencia a la insulina y el colesterol alto, elementos que también pudimos abordar desde una mirada mucho más especializada y técnica que sólo resignarse a "cortar" con el azúcar y las grasas. Gracias a una mirada con mucho mayor conocimiento (y que la Jose tiene de sobra) acerca de, por ejemplo, la fuerza genética que tenían estas condiciones, aprendí que no era necesario volver a otra dieta restrictiva, sino que debía combinar alimentos y preocuparme de otras cosas igualmente importantes, tales como el sueño y regulación del estrés. No había logrado sopesar el impacto que había tenido esta mirada ayudada por la Jose, hasta que por otras razones, tuve que ir a un médico general. El médico de inmediato, y posterior a preguntarme por mi IMC, empezó a justificar con mi peso problemáticas que ya tenía resueltas y peor, que no tenían relación con mi motivo de consulta. Muy frustrada, tuve que terminar compartiéndole mis últimos exámenes de sangre, donde estaban todos los niveles normales y de pedirle, por favor, que me diera las órdenes de éxamenes y tratamiento de lo que realmente venía a consultar.

Tomando como referencia esta última experiencia con el médico, creo que mi proyección de vida en el mediano a largo plazo, ya no sólo está focalizada en cómo continuar comiendo intuitivamente, sino también en cómo aprender a respetarme corporalmente, dentro de una sociedad (incluyendo familia y amigos) que sigue insistiendo en conductas de riesgo para el metabolismo (pastillas, dietas restrictivas) o incluso en un mundo de la salud que simplifica todo culpabilizando todos los males con el peso y la supuesta falta de autocontrol en los pacientes. Creo que es todavía un desafío, pero siento que voy avanzando, en la medida que continúo en el proceso de aceptación y respeto corporal, que a su vez, creo que irradia en otros lados, como por ejemplo, cuando mis hermanas me piden información cuando me  consultan sobre el tema.

En conclusión, pienso que María José es una nutricionista muy matea, integral y que se preocupa mucho de que cada una de las orientaciones, tareas o reflexiones sean "a la medida" del consultante. Si conociera a alguien que estuviese buscando una nutricionista con un enfoque no restrictivo, la recomendaría 100%, señalando que la Jose no es de los/las típicos/as nutricionistas que van y te pasan el documento con el "menú" (disfrazado de dieta) o que tengas que salir a trotar en las mañanas o suscribirte a un gimnasio. Que sí es un proceso largo, pero que ella está siguiendo el ritmo, y siempre dispuesta a responder consultas, temores o demases, con una actitud muy buena onda y profesional.

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"Vivir a dieta no es vivir"

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Soy Daniela G.

Antes de conocer a la Cote estaba en un escenario un poco caótico: pandemia, hija de 2 años y teletrabajo. Tenía una serie de responsabilidades desordenadas que me llevaron a dejar de escuchar a mi cuerpo. Pensaba que sufría atracones, porque en ciertos momentos del día me comía todo lo que pillaba. Subí mucho de peso, contaba calorías, medía las porciones y me vi envuelta en un círculo vicioso que me estresaba y angustiaba cada día más. Pensaba "debo ser delgada y para eso debo dejar de comer". Me di cuenta de que necesitaba ayuda porque esto impactaba en todos los escenarios de mi vida. Sabía que no quería una nutricionista que me hiciera seguir una dieta, quería un apoyo integral para reconciliarme con la comida. Busqué y apareció la Cote. Le escribí, le conté mi problema y me ofreció su ayuda. Acepté. ¿Por qué acepté? Porque se interesó en mí, en mi situación y me ofreció su ayuda en mi necesidad principal: reconciliarme con la comida y conectar con mi cuerpo. Me propuso un camino amable y compasivo, un espacio de conexión y de amor propio. Era algo nuevo y era justamente lo que necesitaba. 

Iniciar este camino me enseñó a conectar con mi cuerpo nuevamente, a reconocer mi hambre y mi saciedad, y a respetar mis necesidades. Aprendí que mi cuerpo es maravilloso y que debo cuidarlo desde mi alimentación escuchando sus necesidades y permitiéndome comer. COMER. Algo básico, primario, instintivo, que vemos suprimido desde niños, con mil restricciones que creemos normales y que debemos tener o imponer a nuestros hijos. Aprendí a comer de forma consciente, porque qué rico es permitirse comer y darse cuenta de que no es nada malo, que nadie puede juzgar lo que comes, porque solo tú sabes lo que necesitas. Si pienso en mi futuro, me veo siendo amable con mi alimentación y con la de mi hija, porque soy quien la ayudará a esquivar las normas y mitos que las dietas y la industria nos obligan a creer. Me veo amando mi cuerpo en cualquiera de sus formas, respetando sus ciclos.

Si llegaste hasta aquí es porque necesitas vivir este proceso. Te invito a confiar, está en nuestras manos derribar la cultura de dietas que tanto daño nos hace, principalmente a las mujeres, en todos nuestros ciclos y en toda edad. La Cote te puede ayudar. Cuesta salir de la norma, cuesta “darse permiso para comer”, cuesta, pero tendrás las herramientas necesarias para trabajar y sentirte bien contigo misma. Anímate y atrévete.

Es por eso que en Nutrimujer vas a encontrar ese respaldo, podrás obtener mucho más que solo un plan de alimentación, trabajaremos en conjunto el amor propio y como ser saludables sin sufrir y por supuesto ¡sin restricciones!